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La gente se sorprende cuando digo que mi libro favorito se llama “La semana laboral de 4 horas” por que se piensan que es un libro sobre economía o derecho. Este libro en realidad habla de diseñar un modelo de vida mejor, de tener más tiempo libre para hacer lo que queramos y definir muy bien nuestros objetivos en la vida, que nada tienen que ver con el trabajo. En definitiva, en este libro descubrirás todo lo necesario para dejar de llevar una vida de mierda.

En mi caso sirvió para autoemplearme y dejar mi pueblo hace 7 años y desde entonces no ha dejado de darme alegrías. He podido trabajar mientras viajaba, con mis horarios y cuando quería. ¿Quieres trabajar así?:

trabajar playa

¡Pues olvídalo! Trabajar en la playa es incomodisimo, la arena puede joder tu ordenador o tu kindle fire y el brillo del sol hará que veas fatal la pantalla. Mejor disfruta de la playa y trabaja al llegar a casa (o al hotel). Sí que es más viable trabajar en bibliotecas o en un Starbucks si te empeñas en separar tu hogar del trabajo.

“No hace falta trabajar más” subtitula el  bueno de Timothy… ¿Será esto verdad? ¿O estamos ante una estrategia de marketing como en el caso de Aprende inglés en 7 días?

En este caso si que es cierto, pero con matices… Se puede alcanzar el reto de vivir bien trabajando 4 horas a la semana si creas un buen sistema al que le habrás echado previamente bastantes horas (por lo general muchas más que una jornada laboral común de 48 horas semanales).
Lo cierto es que cuesta bastante no trabajar más. Montar un negocio que te llevará mucho tiempo y esfuerzo y luego dejarlo en automático sin querer revisarlo e intentar manejarlo cada día es bastante utópico, no por que no nos vaya a dar los mismos ingresos (que seguramente lo hará) sino por que siempre necesitaremos estar supervisándolo para controlar que nada vaya mal. El reto entonces será ponerse un límite de horas trabajadas más sensato y que éstas sean realmente de disfrute. Una vez que consigas crear una “máquina de hacer dinero” te volverás adicto y querrás ir haciendo más cada vez.
Pero empecemos por el principio ¿Qué hay que hacer para ganar dinero en automático? ¿Qué me estás queriendo vender? ¿Es uno de esos negocios turbios donde tengo que pagar por entrar y meter a mucha gente que pague para cobrar?
Olvida todo eso. Si realmente quieres ganar dinero en internet vas a tener que crear un sistema y vender algo que la gente quiera (sí, vas a tener que vender… aunque te hayas convencido de que tú no vales para eso), algo que tú estarías dispuesto a comprar y venderlo a un precio razonable, más barato que en tiendas físicas.
¿Cómo encuentro un producto más barato que en tiendas? ¿Cómo creo una web para venderlo? ¿Quién me va a comprar?
Todo esto y más te lo explica paso a paso La semana laboral de 4 horas.

Me va a ser imposible resumir el libro en una entrada. Normalmente en un libro de 200 páginas hay 190 de paja y 10 de aprendizajes importantes. En este caso nos encontramos con 478 páginas de pura genialidad. Así que más que un resumen os haré una guía paso a paso para crear vuestro negocio y dejar de vivir esclavos de vuestro trabajo. Pero en este caso si que os recomiendo comprar el libro, me da igual si lo hacéis a través de mi enlace o en la tienda de vuestro barrio, pero necesitáis este libro, os cambiará la vida:

la-semana-laboral-de-4-horas

Y ahora me meto en la piel de Tim Ferriss para esta guía paso a paso:

Tras años de bonanza y de meternos en la carrera de la rata (estudia una carrera, trabaja de lo mismo durante tus mejores años y jubílate cuando no tengas más fuerzas para vivir. Ten hijos para que repitan el proceso.) millones de personas han visto como sus ahorros caían un 40% o más y sus “empleos seguros” se desmoronaban. Es momento de buscar otras opciones: ¿Trasladarte a lugares como Costa Rica o Thailandia para multiplicar el rendimiento de tu estilo de vida con tus menguados ahorros? ¿Vender servicios a Reino Unido para ganar más con una divisa más fuerte? ¿Contratar empleados en Colombia para ahorrar costes? Sí, ahora más que nunca es el momento.

Facebook y Linkedin aparecieron en la depresión de las puntocom. Monopoly, Apple, Scrabble, KFC, Domino´s Pizza, Microsoft, Fedex… nacieron durante una recesión. En España vemos como empresas como Granier, CashConverters, La Sureña, Primark o Lidl se hacen muy grandes gracias a la crisis. El problema no es la crisis, el problema es seguir anclado a un pensamiento que fue muy válido hace 25 años, pero que hoy carece de sentido.
Las desaceleraciones producen infraestructuras económicas, extraordinarios trabajadores por cuenta ajena a precio de saldo, contratos publicitarios muy rentables… Cosas imposibles cuando el mundo derrocha optimismo. Nunca ha habido un momento mejor para probar lo infrecuente ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Siempre que te descubras en el lado de la mayoría es el momento de detenerse a reflexionar.

Cuando me preguntan a qué me dedico, con la sincera intención de saberlo… Suponiendo que pudieras encontrarme y dependiendo de cuando me lo preguntes podría estar corriendo en moto por Europa, buceando en una isla privada de Panamá, descansando bajo una palmera entre clases de kickboxing en Thailandia o bailando tango en Buenos Aires. Lo mejor de todo es que no soy millonario ni me hace especial ilusión serlo. Nunca me ha gustado identificar lo que hago con lo que soy. Si quiero ahorrarme explicaciones suelo decir que soy camello.
¿Cómo explicar que lo que hago con mi tiempo y lo que hago para ganar dinero son 2 cosas completamente distintas? ¿Que trabajo menos de 4 horas por semana y gano más al mes de lo que antes ganaba en un año?

Deja de odiar la realidad, yo te enseñaré a someterla a tu voluntad. Es más fácil de lo que parece. La vida no tiene que ser tan dura. De verdad que no. La mayoría de gente se ha dedicado durante demasiado tiempo a convencerse de que la vida tiene que ser difícil, resignados a pasar día tras día en una cárcel laboral mortalmente aburrida a cambio de fines de semana (a veces) relajantes y ocasionales días de vacaciones (pocas, no vaya a ser que te echen).
Aprovecha a tu favor la diferencia entre divisas, subcontrata tu vida y desaparece.

La gente no quiere ser millonaria, lo que quiere es experimentar lo que cree que sólo los millones pueden proporcionarles ¿Realmente es necesario trabajar como un esclavo para vivir como un millonario? No. El trabajo perfecto es el que se tarda menos tiempo en acabar. No encontrará un trabajo que sea una fuente inagotable de realización personal. Nuestro objetivo es liberar tiempo y automatizar ingresos.
Aquí tienes el proceso que necesitas para reinventarte paso a paso:
Definición: Dale la vuelta al erróneo sentido común.
Eliminación: Cárgate de una vez la obsoleta administración del tiempo. Cultiva la ignorancia selectiva, haz dieta hipoinformativa y haz caso omiso de lo innecesario.
Automatización: Pon la entrada de efectivo en automático con ayuda del arbitraje geográfico, la externalización y las normas de no decisión.
Liberación: Es el manifiesto pro-movilidad si tu país es el mundo. Liberarse no es viajar a lo cutre, sino derribar para siempre los muros que te confinan en una única ubicación.

Es hora de divertirse y dejar que el resto fluya.

PASO 1: DEFINICIÓN:

Esos individuos poseen riquezas de la misma manera que decimos “Tienen fiebre”, cuando en realidad es la fiebre la que nos posee a nosotros.

Nuestros objetivos serán:

  • Hacer que otros trabajen para nosotros.
  • Realizar lo mínimo necesario para obtener el máximo resultado
  • Nunca trabajar por trabajar.
  • Hacer minijubilaciones y tener como meta lo que te ilusiona, no la inactividad.
  • Los objetos y artilugios pueden ser el medio para conseguir tu objetivo, pero jamás el fin en sí.
  • Ser el dueño de tu negocio, no el empleado ni el jefe.
  • Ganar dinero definiendo tus sueños y aplicándoles un plazo y unos pasos para conseguirlos.
  • Tener más calidad y menos trastos (casi todos los deseos materiales son justificaciones para dedicar tiempo a las cosas que realmente no importan).
  • Pensar a lo grande procurando que el dinero entre todos los días.
  • Libertad para no hacer lo que nos disgusta y poder luchar por nuestros sueños.
  • Elimina lo malo y vive las mejores experiencias que el mundo te pueda ofrecer.

El primer principio es no engañarte a ti mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar.
Alquilar aviones privados para sobrevolar los Andes, catar muchos de los mejores vinos, descender las mejores pistas de esquí y vivir a cuerpo de rey tumbado en la piscina infinita de una mansión privada… Todo esto cuesta mucho menos que un alquiler en el centro de Madrid. Si puedes liberar tu tiempo y desvincularte de tu ubicación, tu dinero valdrá automáticamente entre 3 y 10 veces más. Tener opciones es el verdadero poder. Puedes ganar dinero haciendo la mitad de lo que haces ahora.

No sigas un modelo que no funcione. Si la receta es una porquería dará igual lo buen cocinero que seas.
Cuando vendía almacenaje de datos mediante llamadas por teléfono las realizaba de 8 a 8.30 y de 18 a 18.30. En sólo una hora concertaba más del doble de citas que mis compañeros de ventas que llamaban de 9 a 17, por que yo me quitaba del medio a las secretarias.

La jubilación es un seguro por si ocurre lo peor. No un objetivo. Alterna períodos de actividad y descanso para no malgastar los mejores años de tu vida ni consumir tu energía en algo que no te gusta. Trabaja sólo cuando seas productivo y eficaz. Disfruta más de la vida.
Procuro pasar un mes en el extranjero o inmerso en el aprendizaje de algo (tango, lucha, surf…) por cada dos meses de trabajo. Hacer menos no es vagancia. Eliminar lo fútil no es pereza. Vagancia es soportar una existencia de lo más normal, dejando que las circunstancias u otros decidan tu vida por ti, o amasar una fortuna mientras pasas por la vida como un espectador, desde la ventana de tu oficina.
Concéntrate en ser productivo, no en estar ocupado.

  • Nunca es un buen momento. Para las cosas importantes el momento siempre es pésimo. “Algún día” es una enfermedad que hará que te lleves tus sueños a la tumba. Si algo es importante para ti y quieres hacerlo “algún día”, hazlo ahora y corrige el rumbo mientras caminas.
  • Es mejor pedir perdón que pedir permiso. Si no va a destrozar a quienes te rodean, inténtalo y luego justifícate. La gente que te quiere te niega cosas por razones emocionales que pueden llegar a aceptar cuando ya es un hecho consumado.
  • No te esfuerces por corregir tus debilidades, potencia tus fortalezas.
  • Las cosas llevadas al exceso se convierten en lo contrario: Lo que quieres, en demasiada cantidad y demasiado a menudo, se convierte en lo que no quieres. Es tan cierto con las posesiones como con el tiempo. Debemos usar el tiempo libre de forma positiva, hacer lo que quieres y no lo que te sientes obligado a hacer.
  • El dinero por sí mismo no es la solución. “Si tuviera más dinero” es la manera más fácil de posponer realizar una autocrítica profunda que te lleve a tomar las decisiones necesarias para crear una vida de la que puedas disfrutar: Ahora y no después.
  • Necesitamos “eustrés” (estrés positivo): superar nuestras limitaciones, entrenar más allá de lo que creemos que podemos lograr, correr riesgos que nos impulsen a crecer… No podemos avanzar sin salir de nuestra zona de confort.

Preguntas y acciones:
1. ¿De qué manera ser “realista” o “responsable” ha impedido que tengas la vida que quieres?
2. ¿De qué manera hacer “lo que debías” se ha traducido en experiencias insatisfactorias o arrepentimiento por no haber hecho otra cosa?
3. ¿Qué pasaría si hicieras lo contrario de los que te rodean? ¿Qué vas a sacrificar si continúas así 5,10 o 20 años más?

Aparta varios días en los que te contentarás con el mínimo y más sencillo sustento, un sólo plato y ropas toscas, mientras te dices: “¿Es esto lo que tanto temía?” (Séneca).

Hacer una pausa indefinida en el camino que estás siguiendo no es darse por vencido. Si no te satisface lo que haces prueba algo diferente. Siempre podrás volver al camino anterior si quieres, pero lo más probable es que no quieras.
Quizá la acción no traiga consigo siempre la felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Muchos prefieren la infelicidad a la incertidumbre.
¿Por qué no imaginas con pelos y señales la pesadilla: lo peor que te puede pasar si tomas esa decisión?
Cuando pienses con claridad tu pesadilla más temida, deja de preocuparte tanto tomar la decisión, y empiezas a imaginar medidas sencillas para superar todas las desgracias si vinieran juntas.
Estás arriesgando una improbables piedrecitas en el zapato por un cambio de vida positivo y permanente. El riesgo es casi nulo y el potencial de cambiar tu vida es enorme.

Yo empecé a eliminar equipaje físico y psicológico. Ninguno de los desastres temidos sucedió y desde entonces mi vida ha sido casi un cuento de hadas. Mi empresa funcionó mejor que nunca, y yo prácticamente me olvidé de ella mientras financiaba mis viajes alrededor del mundo a todo trapo durante 15 meses.
Casi todos los que evitan dejar su trabajo acarician el pensamiento de que su día mejorará con el tiempo o cuando ganen más dinero ¿Sinceramente crees que mejorará o són sólo ilusiones y excusas para no hacer nada al respecto? ¿Estás mejor que hace un año, un mes o una semana?
Para disfrutar de estar vivo no se necesitan chorradas estrambóticas, pero si ser dueño de tu vida y darte cuenta de que la mayoría de cosas no son tan serias como uno las hace parecer.
Algunos de mis recuerdos más preciados consisten en nada más que amigos y gachas.

Preguntas y acciones:
1. Define claramente tu peor pesadilla, lo más terrible que podría pasar si hicieras lo que estás pensando ¿Qué dudas, miedos y “qué pasaría si…” te surgen cuando piensas en los grandes cambios que puedes (o necesitas) hacer? ¿Qué gravedad tendrían las consecuencias permanentes, si las hubiera? ¿Qué probabilidades hay de que ocurran (del 1 al 10)?
2. ¿Qué medida podrías tomar para reparar los daños causados o enderezar las cosas, aunque fuese con efectos temporales?
3. ¿Cuales serían los resultados o beneficios, tanto temporales como permanentes, de lo que es más probable que ocurra? ¿Qué probabilidades hay de que ocurran (del 1 al 10)? ¿Hay gente menos inteligente que tú que haya conseguido hacer eso antes?
4. Si te despidieran hoy de tu trabajo ¿qué harías para seguir financiando tu vida?
5. ¿Qué estás retrasando por miedo? Normalmente lo que nos da más miedo hacer es lo que más necesitamos hacer. El éxito de una persona en la vida se mide por la cantidad de conversaciones incómodas que está dispuesto a mantener.
6. ¿Cuánto te está costando (en dinero y desgaste físico o emocional) retrasar pasar a la acción? Si no haces realidad lo que te ilusiona ¿dónde estarás dentro de un año, cinco o diez? ¿Cómo te sentirás sabiendo que te dejaste aplastar por las circunstancias y permitiste que diez años más de tu finita vida transcurriesen haciendo algo que sabes que no te llena?
7. ¿A qué estás esperando? Si no puedes contestar a esta pregunta sin recurrir al concepto ya rechazado de que no es un buen momento, la respuesta es clara: estás asustado, como el resto del mundo.

Decide hacer todos los días una cosa que te dé miedo.

El hombre razonable se adapta al mundo, el irrazonable persiste en intentar adaptar el mundo a él. Por consiguiente, todo progreso depende del hombre razonable.

Hacer lo insensato es más fácil que hacer lo sensato. Desde contactar con multimillonarios a confraternizar con celebridades: si crees que puedes hacerlo, lo harás. El 99% de la gente se cree incapaz de lograr grandes cosas, así que aspiran a ser mediocres. La competencia para alcanzar metas “realistas” es feroz y hace que conseguirlas exija más tiempo y energía. Es más fácil ligar con la chica espectacular del bar que con las 5 guapas.
Si eres inseguro ¿sabes qué? El resto del mundo también. No sobrevalores a la competencia y te minisvalores a ti. Eres mejor de lo que crees. Las metas insensatas y poco razonables son más fáciles de conseguir por una razón más: una meta enorme supone un chute de adrenalina que te proporciona el aguante necesario para superar las inevitables dificultades que acompañan a la consecución de cualquier meta. Las metas realistas no motivan y no te impulsarán más allá del primer o segundo problema. Si la recompensa es mediocre no te esforzarás.
La pesca es mejor donde hay menos pescadores y la inseguridad colectiva hace más fácil ganar por goleada si todos los demás quieren empatar.

Ilusión es el sinónimo llevado a la práctica de felicidad y es lo que debes aspirar a conseguir ¿Qué te hace ilusión?
Si tienes 5 años y dices que quieres ser astronauta, tus padres te dicen que puedes ser lo que tú quieras. Es inofensivo, como contarle a un niño que existen los Reyes. Si tienes 25 y anuncias que quieres montar un circo, la reacción es distinta. Pon los pies en el suelo, hazte abogado, contable o médico, ten niños y críalos para que repitan el ciclo.

Seguí trabajando aunque ya no necesitase el dinero. Necesitaba sentirme productivo, y trabajar era mi único vehículo para conseguirlo. Esta es la razón por la que la mayoría trabaja hasta morir: “Trabajaré hasta que tenga X dinero y luego haré lo que quiera”. Si no defines las actividades alternativas que constituyen “lo que quiera”, la cifra X crecerá infinitamente para evitar la temible incertidumbre de ese vacío.
Lo peor que te podría pasar no sería estrellarte y arruinarte, sino aceptar el aburrimiento terminal como estado tolerable indefinido. El aburrimiento es el enemigo.

Lo has intentado. Has fracasado. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor. No os creeríais lo que uno es capaz de conseguir al intentar lo imposible si tiene valor para fracasar mejor repetidamente.

Haz tu onirograma: Pon plazos a tus sueños. Para ser más eficaces, las metas no pueden ser realistas. La vida es demasiado corta para ser pequeña.

 Preguntas y acciones:
1. ¿Qué harías si no pudieses fracasar de ninguna manera? ¿Y si fueses 10 veces más listo que el resto del mundo?
Fija 2 fechas futuras (6 meses y 1 año) y escribe 5 cosas que sueñas con tener, ser y hacer. Si te resulta difícil saber qué quieres piensa en cosas que detestas o temes y escribe lo contrario. No te pongas límite.
2. ¿Qué harías, en tu día a día, si tuvieras 100 millones en el banco? ¿Con qué te levantarías ilusionado cada mañana? Escribe un lugar que visitar, algo que hacer antes de morir (un recuerdo para toda la vida), una cosa que hacer todos los días, otra todas las semanas, algo que siempre hayas querido aprender…
3. ¿Qué tienes que hacer para “ser”? Transforma cada “ser” en un “hacer” para poder llevarlo a la práctica.
4. ¿Cuáles son los 4 sueños que lo cambiarían todo?
5. Determina el coste de estos sueños y calcula tus IMO (Ingresos Mensuales Objetivo) ¿Cuánto costaría al mes cada uno de los 4 sueños?
6. Especifica 3 pasos para cada uno de tus 4 sueños en el plazo de 6 meses y da el primero ya. Busca a alguien que ya haya hecho lo que tú quieres y que te cuente cómo lo hizo. No es difícil.
Programa una clase particular o comprométete a asistir a una reunión que te de vergüenza cancelar. Utiliza la culpa a tu favor. Mañana se convierte en nunca. No importa lo pequeña que sea la tarea ¡Da el paso ya!

Adelanta hasta el siguiente paso para aprender a eliminar tareas inútiles y aumentar nuestra productividad para liberar nuestro tiempo: La semana laboral de 4 horas (2ª parte).

la semana laboral

 

La semana laboral de 4 horas – Timothy Ferriss
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