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Descubrir tu pasión lo cambia todo.

El Elemento

Este enriquecedor ensayo de Sir Ken Robinson nos plantea la necesidad de una nueva forma de plantear la educación, no como una formación académica que nos prepare para un trabajo alienante, sino como un desarrollo creativo que nos ayude a encontrar nuestra verdadera vocación.

Con innumerables ejemplos de éxito, nos convencerá a través del libro de la suma importancia que tiene encontrar nuestra pasión, aquello que nos llena, nos realiza y hace que nos olvidemos del tiempo al conectarnos con una energía superior.
Ya lo decía el filósofo Confucio: “Trabaja de lo que te gusta, y no tendrás que trabajar nunca más”.
Y de eso se trata, no de encontrar el trabajo perfecto, sino desarrollar aquellas habilidades para las que sentimos que hemos nacido, y luego encajarlas en el mercado laboral.

El libro se queda algo corto en cómo y dónde debemos buscar ese Elemento, seguramente porque ya estaban pensando en la segunda parte, que también fue un éxito de ventas: “Encuentra tu Elemento”. Pero es fundamental para comprender qué es, cómo funciona, en qué entornos podremos desarrollarlo y cómo saber que lo hemos encontrado.

Este fue su video de presentación. No tiene desperdicio:

 

1. ¿ Qué es El Elemento?:
El Elemento es allí donde confluyen las cosas que te encanta hacer y las que se te dan bien.
Todos tenemos habilidades e inclinaciones que pueden servirnos de estímulo para alcanzar mucho más de lo que imaginamos.
Nacemos con una capacidad extraordinaria para la imaginación, la inteligencia, las emociones, la intuición, la espiritualidad y con conciencia física y sensorial. Todas estas capacidades se relacionan entre sí de forma integral.

Los sistemas escolares nos inculcan una visión muy reduccionista de lo que es la inteligencia y la capacidad personal y sobrevaloran determinadas clases de talentos y habilidades. La educación estratificada e igual para todos, margina a aquellas personas que no están preparadas por naturaleza para aprender en ese marco.

La educación está refrenando las habilidades y los talentos naturales de demasiados estudiantes y minando su motivación para aprender.
En el siglo XXI los empleos y la competitividad dependen totalmente de esas cualidades que los sistemas escolares se están viendo obligados a reducir. Todas las empresas coinciden en afirmar que necesitan personas más creativas y capaces de pensar por si mismas, algo que la educación clásica parece contrariar.

El Elemento es el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales. Hay personas que hacen lo que les gusta y al hacerlo se sienten realmente ellos mismos; les parece que el tiempo transcurre de manera diferente y se sienten más vivos, más centrados y llenos de vida que en cualquier otro momento.

El Elemento es diferente en cada persona y no se limita a uno sólo de ellos. Tiene dos características principales: actitud y oportunidad. La secuencia para descubrir nuestro Elemento suele ser más o menos así: Lo entiendo > Me encanta > Lo quiero > ¿Dónde está?

Descubrir nuestro Elemento depende en gran parte de las oportunidades que tenemos, de las que creamos, de si las aprovechamos y de cómo lo hacemos.

 

2. Pensar de forma diferente: 
Uno de los enemigos de la creatividad y la innovación es el sentido común. Cuando algo nos parece lo más evidente del mundo no hacemos ningún esfuerzo por entenderlo.
La diversidad de inteligencias es uno de los fundamentos básicos  del Elemento. Si no aceptas que piensas el mundo de muchas maneras diferentes, estarás limitando inexorablemente tus posibilidades de encontrar a la persona que se supone que tienes que ser.

Saber que la inteligencia es diversa, dinámica y peculiar permite abordar la cuestión. Debemos permitirnos acceder a todas las formas en que se experimenta el mundo y descubrir dónde se encuentran los verdaderos puntos fuertes de cada uno.

 

3. Más allá de la imaginación: 
Todo el mundo nace con tremendas capacidades creativas; la cuestión está en desarrollarlas.
Aceptamos plenamente los datos de nuestros sentidos, pero somos muy reticentes a aceptar los de nuestra imaginación. Incluso criticamos las percepciones de ciertas personas diciendo que tienen una “imaginación desbocada” o que lo que creen es “cosa de su imaginación”.
La gente se enorgullece de tener “los pies en la tierra”, de ser “realista y sensata”, y se burla de aquellos que “están en las nubes”. Sin embargo la imaginación es lo que distingue a los seres humanos de cualquier otra especie del planeta.

Por medio de la imaginación, no sólo evocamos cosas que hemos experimentado en el pasado, sino también cosas que nunca hemos experimentado. Podemos hacer conjeturas, hipótesis, especulaciones y suposiciones.
La imaginación es la base del lenguaje, de las artes, de las ciencias, de los sistemas filosóficos y de toda la inmensa complejidad de la cultura humana.
Nuestra capacidad creativa nos permite reconsiderar nuestra vida y nuestras circunstancias y encontrar nuestro camino para llegar al Elemento.

La creatividad es el proceso de tener ideas originales que tengan valor. Eso implica poner a trabajar a tu imaginación para realizar algo nuevo, para conseguir nuevas soluciones a problemas, e incluso para plantear nuevos problemas a cuestiones.
La creatividad es imaginación aplicada e implica varios procesos diferentes entre sí. En primer lugar hay que producir nuevas ideas, imaginar diferentes posibilidades, considerar opciones alternativas. Consiste en un delicado equilibrio entre producir ideas, analizarlas y perfeccionarlas.

Normalmente, las personas que utilizan la creatividad en el trabajo tienen algo en común: aman el medio en el que trabajan.
Los músicos adoran las melodías que componen, los escritores natos aman las palabras, a los bailarines les encanta el movimiento, los matemáticos aman los números, los empresarios adoran cerrar negocios, los grandes profesores aman la enseñanza. Por esta razón, las personas que fundamentalmente aman lo que hacen no piensan en ello como si fuera un trabajo en el sentido habitual de la palabra. Lo hacen porque quieren y porque al hacerlo están en su Elemento.

Una de las razones principales por las que tantas personas creen que no son creativas es porque no han encontrado su medio.

“Nada hay nada que sea bueno o malo, a menos que así se piense.” Shakespeare.

La idea que tenemos acerca de nosotros mismos hace que seamos quienes somos y condiciona lo que podemos llegar llegar a ser. Siempre podemos intentar pensar de otro modo. Si nosotros formamos nuestra visión del mundo, también podemos recrearla tomando una perspectiva distinta para reconfigurar nuestra situación.
Si cambias tu forma de pensar, puedes cambiar tu vida.

 

4. En la zona: 
Cosas como estudiar, planificar, organizar, entrenar, etc. pueden ser imprescindibles para nuestro Elemento, aunque no sea su esencia. Incluso cuando hacemos aquello que amamos pueden darse frustraciones, decepciones y momentos en los que no funciona. Pero cuando lo hace, transforma nuestra experiencia. Nos volvemos decididos y entregados. Vivimos el momento. Nos perdemos en la experiencia y damos lo máximo de nosotros mismos. Nuestra respiración cambia, nuestra mente se funde con nuestro espíritu y sentimos cómo nos adentramos en el corazón del Elemento.

Cuando las cosas van bien te sientes totalmente perdido en el proceso. Cuando van mal, debes seguir buscando la zona. Hacer aquello que se ama no garantiza estar en la zona todo el tiempo.
Con toda probabilidad, a lo largo de tu vida has tenido momentos en los que te has “perdido”: Empiezas a hacer algo que te encanta y pierdes de vista el resto del mundo. Pasan las horas, y parecen minutos. Durante ese tiempo, has estado “en la zona”.

Personas distintas encuentran la zona de distintos modos. Para algunos llega a través de una intensa actividad física: deportes muy exigente físicamente, el riesgo, la competición y incluso la sensación de peligro. Es posible que para otros llegue a través de actividades físicamente pasivas: la escritura, la pintura, las matemáticas, la meditación y otras formas de contemplación intensa.

Hay varios caminos para llegar a nuestro Elemento y lo experimentaremos de diferentes formas durante nuestra vida, pero se dan algunas características comunes al estar en ese lugar mágico:

– Una de las señales más significativas de que estamos en la zona es la sensación de libertad y autenticidad. Sentimos que estamos haciendo lo que se supone que tenemos que estar haciendo y siendo lo que se supone que tenemos que ser.
También el tiempo se siente de forma distinta cuando se está conectado con nuestros más profundos intereses y nuestra energía natural. Tiende a pasar más rápido, con mayor fluidez.
Cuando tenemos que hacer cosas con las que no sentimos conexión fuerte ocurre justamente lo contrario.

– Otra característica común es el desplazamiento hacia cierto tipo de “metaestado” donde las ideas aparecen más rápidamente, como si estuvieses conectado a una fuente que hace que sea significativamente más fácil lograr tu cometido.
Las actividades que nos gustan nos llenan de energía incluso cuando estamos agotados físicamente. Cuando la gente se coloca en situaciones que la llevan a estar en la zona, conecta con una fuente de energía primaria. Está literalmente más viva debido a ello.

– Cuando una persona se encuentra en la zona, se alinea de modo natural con una forma de pensar que funciona mejor para ella, permite una total inmersión y hace que sencillamente no “se sienta” de la misma forma. Cuando las personas utilizan un estilo de pensamiento totalmente natural a ellas, todo sucede con mayor facilidad.

Si pudieras hacer lo que quisieras ¿qué harías? ¿En qué actividades tiendes a implicarte por tu propia voluntad? ¿Qué habilidades tienes? ¿Qué es aquello que más absorbe tu interés? ¿Qué preguntas y observaciones sueles hacer o hacerte?
Tenemos que entender lo que nos lleva a la zona y determinar qué implica esto en el resto de nuestra vida.

 

5. Encontrar tu tribu:
Formar parte de una tribu te lleva a tu Elemento. Lo que conecta a una tribu es un compromiso común con aquello para lo que sienten que han nacido.
Debemos encontrar a un grupo de personas con las cuales nos sintamos a gusto y que nos ayuden a desarrollar todo nuestro potencial. Conectar con personas que comparten las mismas pasiones que tú te demuestra que no estás solo, que hay otros como tú y que, aunque tal vez haya muchos que no entienden tu pasión, hay otros que sí.

Encontrar tu tribu comporta el lujo de las tertulias, de comentar ideas, de compartir y comparar técnicas, y de satisfacer los entusiasmos o antipatías por las mismas cosas.
La agrupación de una tribu de personas creativas conduce a una innovación y un crecimiento explosivos. Los grandes equipos creativos están compuestos por personas con habilidades diferentes pero complementarias entre sí. Sus diferencias hacen que su trabajo creativo en conjunto fuera mejor que la suma de sus partes.

 

6. ¿Qué pensarán los demás?:
La mayoría de la gente tiene que afrontar sus propios miedos y su poca confianza en sí misma tanto como cualquier impedimento externo de circunstancia y oportunidad.
El miedo es el obstáculo más común para encontrar el Elemento. Por regla general, cuando las personas cercanas a ti intentan disuadirte de que tomes determinado camino, creen que lo hacen por tu propio bien.

La mayoría creen saber qué es lo mejor para ti. Y el hecho es que el oficinista medio probablemente tiene mayor seguridad económica que la mayoría de trompetistas de jazz. Pero es difícil que te sientas realizado cuando no haces algo que te importe. Hacer algo “por tu propio bien” pocas veces será por tu propio bien si consigue que seas menos de lo que en realidad eres.

Los mayores obstáculo para alcanzar el éxito pueden ser la desconfianza en uno mismo y la desaprobación de otras personas.
Nos agrupamos con las mismas necesidades esenciales y fundamentales: protección, seguridad, apareamiento y supervivencia. Los grupos pueden ser enormemente solidarios, pero promueven la uniformidad de pensamiento y comportamiento. El Elemento consiste en descubrirte a ti mismo, algo que no podrás hacer si estás atrapado dentro de una obligación a la que debes amoldarte. No puedes ser tú mismo dentro de un enjambre.

Nuestra familia, nuestros amigos, nuestra cultura y nuestro lugar dentro de la comunidad humana son importantes para nuestra realización personal, y tenemos ciertas responsabilidades con todos ellos.
Para alcanzar el Elemento a veces es preciso inventar soluciones creativas para fuertes limitaciones. En ocasiones significa distanciarse de la vida que has conocido y buscar un entorno más apropiado para tu crecimiento.
A fin de cuentas, la pregunta siempre será “¿qué precio estás dispuesto a pagar?”.

 

7. ¿Te sientes afortunado?:
Lo que determina nuestra vida no es lo que pasa sino lo que hacemos con lo que sucede.
A menudo la gente afortunada provoca su suerte con su actitud. Todos creamos en gran medida la realidad de nuestra vida.

Las personas afortunadas tienden a maximizar las oportunidades. Son expertas en crear, fijarse y actuar de acuerdo con esas oportunidades cuando surgen.
Suelen ser muy efectivas a la hora de prestar atención a su intuición y de realizar trabajos (como la meditación) concebidos para estimular sus habilidades intuitivas.
Las personas con suerte esperan serlo, crean una serie de profecías de autorrealización porque se internan en el mundo previendo un resultado positivo. Convierten la mala suerte en buena, ya que se mueven con rapidez para tomar el control de la situación cuando la cosa no les va bien.

Nosotros configuramos las circunstancias y las realidades de nuestra vida, y también podemos transformarlas. Las personas que encuentran su Elemento tienen más probabilidades de desarrollar un juicio más claro acerca de cuáles son las ambiciones de su vida y ponerse en camino para conseguirlas. Saben que la pasión y la capacidad son imprescindibles.
Nuestra actitud ante los acontecimientos y ante nosotros mismos es fundamental a la hora de determinar si vamos a vivir la vida en nuestro Elemento.

 

8. A cualquier precio:
Estar en tu Elemento no quiere decir necesariamente dejar todo lo demás y dedicarte a ello a tiempo completo todos los días. Para algunas personas, en ciertas etapas de su vida, simplemente no es práctico dejar su trabajo o sus obligaciones para ir en pos de lo que les apasiona.
Mucha gente se gana la vida haciendo una cosa, y luego saca tiempo y espacio en su vida para hacer lo que de verdad le gusta. Algunas personas hacen eso porque emocionalmente es más coherente. Otras, porque sienten que no tienen más opción que perseguir sus pasiones “de manera adicional”.

Encontrar el Elemento es imprescindible para alcanzar una vida equilibrada y satisfactoria. También puede ayudarnos a entender quiénes somos en realidad.
En la actualidad tendemos a identificarnos con nuestro trabajo. Incluso si el trabajo que hacemos no expresa quiénes sentimos que somos en realidad. Es especialmente frustrante si tu trabajo no te satisface, si en él no encuentras tu Elemento.

 

9. Conseguir el objetivo:
Las escuelas se crearon a imagen del industrialismo. Se las diseñó para respaldar a la cultura de fábrica, y es lo que reflejan.
Los sistemas escolares basan la educación sobre los principios de una cadena de montaje y la eficiente división del trabajo. Las empresas dividen el plan de estudios en segmentos especializados: algunos profesores instalan matemáticas en los estudiantes y otros instalan historia. Organizan el día entre unidades estándares de tiempo delimitadas por el sonido de los timbre, como el anuncio del principio de la jornada y el final de los descansos en la fábrica.

A los estudiantes se les educa por grupos, según la edad, como si lo más importante que tuviesen en común fuese su fecha de fabricación. Se les somete a exámenes estandarizados y se les compara entre sí antes de mandarlos al mercado.
Este sistema ha funcionado bien para personas cuyo punto fuerte es el trabajo académico convencional. Pero el porcentaje de personas que no terminan sus estudios es extraordinariamente alto, y el nivel de descontento entre los estudiantes, los profesores y los padres es aún más elevado.
La estructura y el carácter de la industria educativa chirrían bajo la tensión del siglo XXI. Un fuerte síntoma del problema es el valor a la baja de los títulos universitarios.

En 2004 el número de licenciados universitarios estadounidenses sin empleo superaba al número de parados que no había completado sus estudios. Es difícil creer que esto sea posible, pero lo es.
Antiguamente un título universitario era el pasaporte para encontrar un buen trabajo. Hoy en día, en el mejor de los casos, sólo te proporciona una permanencia provisional en el mercado de trabajo.

El hecho es que, dado los desafíos a los que nos enfrentamos, la educación no necesita una reforma, necesita que la transformen. La clave no es la estandarización de la educación sino la personalización: descubrir los talentos individuales de cada niño, colocar a los estudiantes en un entorno en el que quieran aprender y puedan descubrir de forma natural sus verdaderas pasiones.

Este documental, “La educación prohibida“, profundiza mejor en el tema:

Nos urge hacer un uso más completo de nuestros recursos naturales. Algo imprescindible para alcanzar nuestro bienestar y la salud de nuestra comunidad. Se supone que la educación es el proceso que desarrolla todos los recursos. Pero a menudo no lo es.

El plan de estudios de la educación del siglo XXI debe transformarse radicalmente. Demasiados estudiantes pasan por una educación en la que se marginan o desatienden sus talentos naturales. El arte, las ciencias, las humanidades, la educación física, las lenguas y las matemáticas tienen idénticas y centrales contribuciones que hacer en la educación de un alumno.
El entusiasmo es el aspecto principal que debe desarrollarse.

El futuro de la educación no está en estandarizar sino en personalizar; no en promover el pensamiento grupal y la “despersonalización”, sino en cultivar la verdadera profundidad y el dinamismo de las habilidades humanas de todo tipo. En el futuro, la educación tiene que ser Elemental.

Necesitamos que se den las condiciones correctas en nuestros colegios, negocios y comunidades, así como en nuestra vida personal.
Si las condiciones son las adecuadas, las personas crecen en sinergia con la gente que les rodea y con los entornos que forman. Si las condiciones son malas, las personas se protegen, a sí mismas y a sus ansiedades, de los vecinos y del mundo. Algunos Elementos para nuestro desarrollo están en nuestro interior. Incluyen la necesidad de desarrollar nuestras aptitudes naturales únicas y nuestras pasiones personales. Encontrarlas y alentarlas es el camino más seguro de garantizar nuestro crecimiento y nuestra realización como individuos.

Si descubrimos el Elemento en nosotros mismos y animamos a los demás a que encuentren el suyo, las oportunidades para el crecimiento serán infinitas. Si dejamos de hacerlo, puede que salgamos adelante, pero nuestra vida será más aburrida.

“El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestras aspiraciones sean muy altas y las desaprovechemos, sino que son demasiado humildes y las alcanzamos”. Miguel Ángel.

Tenemos que aspirar alto y estar decididos a lograrlo.

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