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Víctor empieza el libro bajándote todas las expectativas que puedas tener al comprarlo: “Este libro no tiene nada nuevo, no hay ninguna idea mía, todo lo que digo ya lo sabes, pero no lo haces. La vida es muy simple pero nos gusta complicarla”.
Él concibe su libro como un resumen de todo lo que ha aprendido, pero le falta decir que todo lo que ha aprendido es fantástico y que el resultado es un libro increíble que leerás con una sonrisa de oreja a oreja. Si que aprenderás cosas nuevas y recordarás que tienes que hacer muchas otras, que es cierto que sabes, pero que te tienen que repetir 1000 veces para que lo hagas.
Os dejo con los mejores consejos de este libro, que recomiendo encarecidamente a todo aquel que dude sobre el sentido de la vida y haya perdido su rumbo.

El secreto de la felicidad es planificar bien, priorizar en el orden adecuado y disfrutar de todas las cosas que haces.
Dedicamos más tiempo a contestar preguntas como “¿Por qué me ha pasado esto a mi? ¿Que me va a pasar ahora?” En lugar de preocuparnos del “¿Qué puedo hacer para…?”.
Que una adversidad signifique impedimento, tristeza o renuncia sólo depende de nosotros, de nuestra actitud.
Seguimos mirando por el retrovisor lo que hemos perdido en lugar de ver nuestro camino y la oportunidad de disfrutar y decidir nuestro futuro.

El mejor conocimiento es el que te enseña cómo hay que vivir.
Tenemos que convertir nuestra vida en una obra de arte, que al final de nuestros días, interiormente podamos decir: “¡Ole, ole y ole”.
El objetivo de la vida es luchar cada día para ser la mejor persona que puedes llegar a ser.
Debes ser más entusiasta, alegre y optimista.
Muchas veces no podremos controlar las situaciones externas, pero sí nuestra actitud ante ellas.
La felicidad es la paz interior, la calma mental, la serenidad. Sin ellas no disfrutaremos de las alegrías externas.
Hay que tener claro el sentido de nuestra vida y aprender a relativizar, ser agradecido, optimista, tener ilusiones, luchar y no llorar, tener magníficas habilidades de relación con los demás, crecer en virtudes como la generosidad, la paciencia, la compasión, la bondad, el control del ego…
Y librarse de las emociones negativas como la envidia, el resentimiento, la codicia y la vanidad.
Disfruta con todo lo que hagas, sé agradecido, no te quejes, ponte ilusiones, ayuda a los demás, reparte alegría y cuida a las personas que más quieres.

En la vida todos transmitimos energías positivas o negativas, que los demás captan. La vida te irá según la energía que transmitas.
Debes transmitir amor, honestidad, integridad, confianza, bondad, alegría, serenidad, paz, humildad, profesionalidad, generosidad y amabilidad, ya que a todos nos gusta convivir, trabajar y compartir tiempo con este tipo de personas.
De tu estado de ánimo dependerá todo: las ganas de luchar, la fuerza para perseverar, la ilusión por hacer cosas, la alegría, el optimismo, la esperanza y el entusiasmo.

Es mejor hacer 2 cosas que saber 122.
Con frecuencia lo que leemos y aprendemos pasa a ser parte de nuestra biblioteca en lugar de ser parte de nuestras vidas. Las ideas no valen nada si no las aplicas.
Cuando aprendas algo, ponlo en práctica cuanto antes.

La diferencia entre los cracks y los chusqueros está en su actitud, en su manera de ser.
Nadie te aprecia por tus conocimientos y habilidades. A ti te aprecian por tu manera de ser.
Todas las personas fantásticas tienen una manera de ser fantástica, y las personas de mierda una forma de ser de mierda.

Elegimos a nuestros amigos por su manera de ser, por su actitud, y los queremos por eso.
¿De quién nos enamoramos? ¿de conocimientos? ¿de habilidades? ¿de sueldos? ¿o de maneras de ser?
Lo genial es que cada uno tiene la actitud que quiere, la manera de ser que decide tener. Uno es lo grande que se propone ser.

Las personas fantásticas son íntegras, honestas, ayudan a los demás, son alegres y entusiastas, generosas, trabajadoras, optimistas, amables, agradecidas, tolerantes, dialogantes, humildes… Y todos estos comportamientos podemos desarrollarlos independientemente de nuestros genes.
La vida no consiste en ser mejor que nadie, sino en ser la mejor persona que uno puede llegar a ser.
El reto es definir los hábitos que queremos incorporar a nuestra manera de ser y esforzarnos para que formen parte de nuestro comportamiento.
Sino te gustan tus resultados analiza tus acciones, que están determinadas por tus hábitos y estos se basan en tus valores.
No actúes sobre los efectos de tus acciones, ya que difícilmente puedas influir en ellas. Actúa sobre la causa.
Tu exterior es el reflejo de tu interior. Decide incorporar virtudes fantásticas a tu manera de ser. Después, practícalas hasta que se conviertan en hábitos.
Nosotros crearemos nuestros hábitos y estos nos terminarán haciendo a nosotros.
Nos gusta la rutina y lo que dominamos, rechazamos lo que nos resulta complicado, pero para crecer hay que salir de la zona cómoda.
Quizá se tarden años en cambiar, pero no se tarda en empezar a cambiar.
Para cambiar un hábito debemos seguir 3 pasos: querer, saber y hacer. El más importante es el primero.
Quien tiene un motivo encuentra la forma.

Lo importante no son las circunstancias, sino nuestra percepción de lo que nos ocurre, lo que nos decimos a nosotros mismos.
En la respuesta a lo ocurrido está nuestro crecimiento y felicidad. Podemos hacernos responsables para continuar la vida con entusiasmo.
No podemos controlar las circunstancias, pero sí nuestra respuesta a ellas.
Eres la suma de tus decisiones y acciones pasadas.
Lo difícil es lo que nos conviene y lo fácil lo que nos perjudica.
Debemos intentar limitar al máximo los pensamientos negativos y fomentar y potenciar los positivos. Sólo podemos experimentar una emoción cada vez, y si ésta es positiva, ya no hay espacio para la negativa.
Tenemos que estar atentos y ser conscientes del tipo de pensamientos que tenemos y decidir si nos interesa o debemos frenarlo y dejar de darle vueltas.
La mayor parte de los mensajes que nos llegan del entorno son negativos, vivimos en una sociedad llena de problemas y dificultades. Si dejamos que estos pensamientos invadan nuestra mente será difícil que veamos las cosas fantásticas que tiene esta vida.
“Tú no eres lo que piensas que eres, pero lo que tú piensas es lo que eres”.
Además no podemos disimular, no se puede transmitir lo que no llevamos dentro. Transmitimos nuestro estado de ánimo, los demás lo notan.

Decide qué valores y actitudes admiras y querrías que formasen parte de tu manera de ser. Luego trabaja para lograrlo.
Coge una libreta y un bolígrafo y escribe, define qué tipo de persona quieres ser.
Si fueras una persona fantástica ¿cómo serías? ¿Cómo te gustaría que te definieran los demás?
Cuando uno dedica la mayor parte de su tiempo, físico o mental, a la parte profesional, el ámbito personal se resiente. Nunca olvides lo que es importante de verdad. Recuerda que “planta que no riegas, planta que se muere”.
¿Qué es, para ti, lo más importante en esta vida? ¿Cuánto tiempo le dedicas? 
Cuando uno es coherente entre la primera y la segunda, vive con equilibrio y serenidad, porque sabe que su vida tiene sentido.
Uno tiene que buscar momentos para pensar, ser coherente y enfocarnos en lo importante: las personas importantes. Cuida tu relación de pareja: mímala, dile cosas positivas, sorpréndela a menudo, felicítala, ríete con ella, sé muy cariñoso, interésate por ella y sus cosas, ayúdala, practica algún deporte/hobby con ella, no aprietes los “botones” que sabes que le harán saltar.

Haz esta prueba: Llama a tu madre ahora mismo, a ver si tienes valor a decirle: “Mamá, sólo llamo para decirte que te quiero mucho”. Se quedará trastocada “Hijo ¿dónde estás? ¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien? ¿Te han echado?”.
Este es el mundo en el que vivimos, donde decirle a tu madre que la quieres le preocupa, en el que es mejor no decírselo “por su bien”. Y es algo que deberíamos decir a menudo a las personas que queremos.
Hemos perdido las muestras de cariño y de afecto. Y todos los humanos nacemos, vivimos y morimos por amor, eso es lo que nos mueve.
Examina tu vida: Qué funciona, qué no, qué tipo de persona eres, cómo te gustaría ser, qué vas a hacer para mejorar…
Cuando encuentras tu misión en la vida, todo de repente tiene sentido, es como tu brújula. Tu misión en la vida estará influida por tus principios y valores, tiene que suponer una contribución y ser gratificante.
Ese proyecto debe incluir la mejora continua como persona y el servicio a los demás.

En la vida hay dos tipos de personas: los que lloran y los que luchan. Es mucho más fácil quejarse que ponerse a hacer. Puedes vivir centrado en lo que no puedes controlar, quejándote y excusándote en las circunstancias adversas.
O, por el contrario, enfocándote en lo que está en tus manos y depende de ti. Buscando las opciones que tienes para mejorar la situación.

No somos responsables de la cara que tenemos, pero sí de la que ponemos, y en la vida nos irá según la cara que pongamos. Nos gusta tratar con personas agradables, con caras sonrientes. Así que esfuérzate por transmitir esa imagen.

“Haz como si… hasta que lo seas”. ¿Quieres ser amable? Ve por la vida como si fueras la persona más amable del mundo. ¿Quieres aprender a escuchar? Actúa como si fueras la persona que mejor escucha. Requiere una práctica consciente, hasta que dejas de pensar en ello y forma parte de ti. Hasta que se convierte en un hábito.

No existe la realidad. Existe “tu realidad”, pero no una realidad objetiva.
Puedes ver la vida de manera optimista, más alegre, con esperanza. Esto te hará predisponerte positivamente, luchar más y tener más probabilidades de conseguir tus objetivos.
Hay circunstancias durisimas que requieren un proceso de duelo para superarlas, no sirve ser optimista, es cierto. Pero lo que hay que preguntarse es ¿por qué hay personas que no tienen ninguna circunstancia grave en su vida y aun así son unos cenizos?.
Hay una manera muy efectiva de aprender a ser alegre: siendo agradecido.
Valora y da gracias por lo que tienes, lo que has conseguido. Serás más feliz, tendrás más energía, optimismo, amabilidad, empatía, indulgencia y serás menos materialista.
Cuando te sientas desanimado y pesimista coge un papel y un lápiz y escribe 20 cosas que tengas en la vida para estar agradecido. Llena tu mente de alegrías, dirígela a lo que va bien, a lo que sí funciona.
Escribe todos los días 5 cosas por las que estar agradecido. Si te cuesta encontrarlas vete un día a la sala de espera de un hospital o la cola del INEM, ponte en su lugar y trata de entenderlos. Te ayudará a relativizar los problemas y valorar las cosas.

“Si no deseas mucho, hasta las cosas pequeñas te parecen grandes” ¿No tienes ninguna ilusión? ¡Búscatelas, póntelas!
Hoy en día parece que si te ríes y lo pasas bien no estás trabajando ni haciendo nada serio. Cuando se ve a alguien sonreír, muchas personas piensan que es un vago. Cuando ven a alguien serio, con cara de palo, lo consideran un profesional concentrado en lo que hace.
Júntate con personas que te hagan reír, no con cenizos, porque los estados de ánimo se contagian. Al final uno se parece a las personas con las que va, y atrae a las que están en consonancia con su manera de ser.
Es difícil reír y mantener la alegría si no paras de escuchar malas noticias: apaga la tele, cierra el periódico, borra a los cenizos de tu Facebook. No estás obligado a pasar el día dándole vueltas a los dramas y las malas noticias.

Escribe cartas a las personas que quieras mucho y léeselas en persona. Las cartas facilitan una forma de expresarse diferente. Cuando uno escribe, piensa mejor, además es capaz de conectar con sus sentimientos más profundos y expresarlos de una manera más valiente, más clara. Es una manera fantástica de demostrarle a las personas que queremos nuestro aprecio y quedará por escrito, para poder releerlo siempre que queramos.

Si estos consejos te han sabido a poco pincha aquí para leer la segunda parte de Vivir la vida con sentido.

Os dejo con una ponencia de Victor Küppers en TED bastante buena. Aunque me recuerda muchísimo al estilo de Emilio Duró, pero metiendo menos caña:

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Vivir la vida con sentido – Víctor Küppers
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